Los trihalometanos son sustancias potencialmente peligrosas para la salud que se forman durante el proceso de potabilización del agua al utilizar cloro y sus derivados para ello. Su control en el agua se vio modificado hace un año con la entrada en vigor en enero de 2009 de la nueva normativa establecida en el RD 140/2003, según la cual se rebaja la presencia máxima permitida de trihalometanos en el agua. Por tanto, surgió la necesidad de reducir de 150 a 100 microgramos por litro su presencia en el agua potable para, así, cumplir con la nueva normativa que incorpora a la legislación española la reglamentación técnico-sanitaria europea para el abastecimiento y control de calidad de las aguas potables de consumo público.